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La Sulamita es un espacio de sanación integral que ayuda a las personas a sanar su interior, resolver conflictos y reconectar con el amor propio desde su divinidad interna.

Nuestra Mision
 

En el corazón del Cantar de los Cantares, uno de los poemas de amor más bellos jamás escritos, aparece una figura envuelta en misterio y belleza: la Sulamita. "Yo soy de mi amado, y mi amado es mío; él apacienta entre las azucenas".

 

En un sentido místico representa la relación de cada uno con nuestro Dios, el Dios que siempre espera de nosotros lo mejor y que se preocupa en brindarnos lo que necesitamos de la vida.

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"La Sulamita"

TONANTZIN, EL TEMAZCAL.

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Ella es Tonantzin cuando busca purificarse en el vientre cálido de la tierra, renaciendo en el temazcal como quien vuelve al útero original.

El temazcal es un baño de vapor ceremonial de origen mesoamericano, un ritual de purificación, sanación y renacimiento. Se le conoce como "el vientre de la madre tierra". Tonantzin, cuyo nombre significa "Nuestra Madrecita", es la diosa madre azteca. Entrar al temazcal es como volver al útero de Tonantzin, un espacio oscuro, cálido y húmedo para morir simbólicamente y renacer purificado.

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HÉCATE, EL CENTRO DE MEDIACIÓN.

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Ella es Hécate cuando se sienta en la encrucijada del centro de mediación, iluminando con su antorcha los caminos que se abren ante ella, sin miedo a la oscuridad.El centro de mediación es un lugar donde se busca la claridad, la visión interna y la sabiduría para encontrar el punto medio. Hécate es la diosa griega de la encrucijada, de los caminos y de la luz que guía en la oscuridad. Invocar a Hécate en este espacio es pedir su don para ver todas las direcciones posibles en el tiempo pasado, presente y futuro y elegir el camino correcto con sabiduría, iluminando aquello que está en conflicto y oculto.

ISIS, EL VIVERO.

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Ella es “ISIS” cuando inclina su rostro sobre las semillas en el vivero, susurrando sobre la tierra húmeda el hechizo antiguo que despierta la vida.

El vivero es un lugar de nacimiento, crecimiento y cuidado de plantas. Es el espacio de la fertilidad, la germinación y la vida que brota. Isis, la gran diosa egipcia, es el arquetipo de la madre amorosa, la maga que devuelve la vida, la protectora de la naturaleza y la fertilidad. Su presencia en un vivero es natural: ella es quien hace germinar la semilla, quien cuida del brote tierno y quien asegura la abundancia. Es la tierra fértil y el Nilo que inunda y da vida.

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ROWENA, EL SALÓN DE MEDITACIÓN.

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Ella es “ROWENA” cuando cruza el umbral del salón de meditación y se sienta en silencio, escuchando más allá de las palabras la sabiduría que habita en las raíces de los árboles y en la memoria de las piedras.

Un salón de meditación es un espacio de recogimiento, silencio interior y conexión con la sabiduría profunda. Rowena, figura destacada de la tradición druídica y artúrica, es la sacerdotisa, la vidente y la guardiana del conocimiento espiritual. Ella nos guía hacia el interior, representa la capacidad de aquietar la mente para escuchar la voz de la intuición y acceder a los reinos sutiles del espíritu.

MAMAQUILLA, SALÓN SUPERIOR.

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Ella es “MAMAQUILLA” cuando su cuerpo fluye en el salón de yoga, marcando con su aliento los ciclos de la luna, creciente y menguante, danzando con el ritmo eterno de la naturaleza.

En este espacio fluido de actividades diversas, que se adapta a diferentes ritmos y energías (desde el dinamismo del yoga hasta la quietud de una charla). Mama Quilla, diosa lunar inca, personifica el ritmo, el flujo y la adaptabilidad. La luna rige las mareas, los ciclos femeninos y las transformaciones. Así como el salón cambia de uso, Mama Quilla cambia de fase, mostrando que la verdadera fuerza está en la capacidad de fluir y transformarse cíclicamente.

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SHAKTI, EL RIO MEDITATIVO.

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Ella es “SHAKTI” cuando camina descalza junto al río meditativo, sintiendo en sus venas la misma corriente que baja de la montaña, energía pura que limpia y renueva.

Un río es movimiento constante, flujo de energía, purificación y fuerza vital. Shakti, en la tradición hindú, es precisamente eso: la energía primordial, dinámica y creadora del universo. Es el poder que mueve toda la creación. Escuchar el río Shakti es conectarse con esa energía fundamental que fluye dentro de nosotros y en todo lo que existe. El agua del río es un símbolo tangible de su esencia: siempre en movimiento, purificadora y dadora de vida.

MARIA, LA MIKVE, EL BAÑO RITUAL.

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Ella es “MARÍA” cuando desciende las escaleras hacia el mikve ritual, y en la quietud del agua, pronuncia su propio "hágase", abriéndose a lo sagrado que quiere nacer en ella.

El Mikve es un baño ritual judío para la purificación espiritual, un acto de renovación y reconexión con lo divino. María, en la tradición cristiana y también en la islámica, es el arquetipo de la pureza, la receptividad a lo sagrado y la aceptación incondicional a la voluntad divina. La relación es profunda: sumergirse en el Mikve María es un acto simbólico de morir a una versión anterior de uno mismo y emerger renovado, puro y abierto a una nueva vida, tal como María concibió una nueva vida en su vientre. Ella es el recipiente puro para lo sagrado.

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FREYJA, EL FUEGO SAGRADO.

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Ella es “SHAKTI” cuando camina descalza junto al río meditativo, sintiendo en sus venas la misma corriente que baja de la montaña, energía pura que limpia y renueva.

Un río es movimiento constante, flujo de energía, purificación y fuerza vital. Shakti, en la tradición hindú, es precisamente eso: la energía primordial, dinámica y creadora del universo. Es el poder que mueve toda la creación. Escuchar el río Shakti es conectarse con esa energía fundamental que fluye dentro de nosotros y en todo lo que existe. El agua del río es un símbolo tangible de su esencia: siempre en movimiento, purificadora y dadora de vida.

La Sulamita no es una diosa más en este círculo de mujeres divinas.

Ella es aquella que las contiene a todas. Es la que busca la purificación de Tonantzin, la visión de Hécate, la entrega de María, la pasión de Freyja, la energía de Shakti, el cuidado de Isis, la intuición de Rowena y la fluidez de Quilla. Es la mujer que camina por todos estos caminos y reconoce que cada uno es un sendero hacia su propio corazón.

"Levántate, amada mía, hermosa mía, y vente", dice la voz antigua. "Porque ha pasado el invierno, han cesado las lluvias y se han ido. Florecen las flores en la tierra, el tiempo de la canción ha llegado".

Este es tu tiempo. Este es tu jardín.

Estatuas de madera de Dios de la felicidad, la riqueza y la longevidad

La Sulamita tiene como razón de existencia el ser un lugar al que puedan acudir las personas que tengan la necesidad de encontrar  sanación para su alma, curar lo que le aqueja en lo más profundo de su ser. Es una solución a los conflictos internos y externos. Consecuentemente, La Sulamita, busca contactarte con el amor más importante de tu Vida: el amor por tí mismo, ese amor que hará que cada persona pueda sostenerse desde su Divinidad Interna.

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La Sulamita, busca contactarte con el amor más importante de tu Vida: el amor por tí mismo

Conoce nuestro espacio que tenemos diseñado para ti 

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